Artículo de opinión de Rúben Lamy, fundador y director general de BIGhub, publicado en SAPO TEK.
La transformación digital ha aportado ventajas tanto a los consumidores como a las empresas, pero también nuevas responsabilidades. Al estar vinculada a la automatización, el comercio electrónico hace que pilares como la confianza y la transparencia cobren aún más importancia.
El comercio electrónico depende de los datos
Es la información compartida con las plataformas la que permite personalizar las experiencias, recomendar productos, mejorar los procesos logísticos y anticiparse a las necesidades. Su uso debe ir acompañado de un compromiso claro con la protección de la privacidad y el respeto de los derechos de los compradores. En un contexto en el que la operación suele estar gestionada por sistemas de inteligencia artificial, garantizar la credibilidad de la marca cobra aún más importancia.
Las cifras
Según el estudio «Consumo online en Portugal 2026», de Webloyalty, el 38 % de los portugueses compra por Internet al menos una vez a la semana, frente al 24 % del año anterior. El 62 % restante compra por Internet una o varias veces al mes, y justifica esta preferencia por la comodidad (62 %), la comparación de precios y productos (55 %) y el acceso a descuentos y promociones (53 %).
A la hora de comprar, los portugueses valoran la información detallada sobre los productos y servicios (30 %), la facilidad de navegación por las plataformas (22 %) y el acceso a las opiniones de otros compradores (14 %).
La prueba social y la estructura que hay detrás de la tienda
Los comentarios y las valoraciones sirven como mecanismo de validación. Los datos de contacto del servicio de atención al cliente y las direcciones completas también refuerzan la confianza, ya que ponen de manifiesto la estructura física que hay detrás de cada plataforma.
Las tiendas online deben publicar de forma sencilla y clara los términos y condiciones de venta, así como información sobre el uso, la rectificación y la supresión de los datos personales y el derecho de acceso a los mismos. Más allá de ser una obligación legal, estas medidas demuestran respeto hacia los clientes.
Conclusión
La tecnología puede simplificar los procesos, agilizar las entregas y personalizar las experiencias, pero sin transparencia, respeto y confianza no habrá consumidores que puedan disfrutarla. El éxito del comercio digital no depende únicamente de los datos y los algoritmos, sino de la capacidad de establecer relaciones de confianza con quienes están al otro lado de la pantalla.
























